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	<title>Correo Ciudadano &#187; Economía</title>
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	<description>Actualidad política y editoriales</description>
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		<title>Potencialidades y desafíos de la economía solidaria (Santiago Álvarez Cantalapiedra)</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 15:48:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Las prácticas económicas solidarias, que se presentan como alternativa al individualismo competitivo característico del comportamiento capitalista, no son nuevas. Han estado presentes -en mayor o menor grado según los momentos- en la acción y en la historia del movimiento obrero. El cooperativismo, las sociedades de socorro mutuo, el consejismo y la ocupación de fábricas han [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/09/dscf34911.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2239" title="dscf3491" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/09/dscf34912-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Las prácticas económicas solidarias, que se presentan como alternativa al individualismo competitivo característico del comportamiento capitalista, no son nuevas. Han estado presentes -en mayor o menor grado según los momentos- en la acción y en la historia del movimiento obrero. El cooperativismo, las sociedades de socorro mutuo, el consejismo y la ocupación de fábricas han representado, junto a los partidos y los sindicatos de clase, formas de autoorganización y lucha de los trabajadores frente a los males provocados por el capitalismo industrial. En el «Discurso inaugural de la Asociación Internacional de Trabajadores», en 1864, Marx reconocía en el movimiento cooperativista de su época una muestra de que la producción moderna no necesita la existencia de patrones y de que la iniciativa de los trabajadores libremente asociados representa una opción ante la economía política de la propiedad. A pesar de la tenacidad de sus protagonistas, esas experiencias nunca gozaron de prioridad en las estrategias contra el capitalismo ni llegaron a ser en ellas suficientemente representativas, con lo que la cultura política autogestionaria se convertiría, con el paso del tiempo, en un cabo suelto entre las tradiciones mayoritarias (socialdemócrata y comunista) del socialismo.</p>
<p>En la actualidad asistimos a un renacimiento de experiencias que buscan construir espacios sociales y económicos ajenos a la racionalidad y formas de organización típicamente capitalista. A ello ha contribuido, sin duda, la emergencia de una sociedad civil mundial que, a través de foros de encuentro y redes de movimientos, nutre el intercambio y el diálogo entre las diferentes iniciativas que se elevan por todas las latitudes. En el Sur, particularmente en América Latina, la economía solidaria se ha visto impulsada por el descubrimiento del papel que desempeña la economía popular en la reproducción social y por el reconocimiento que merecen determinadas prácticas tradicionales de carácter comunitario presentes en realidades campesinas e indígenas; en el Norte, por su parte, resurgen a resultas tanto de la crítica a la ceguera del mercado en relación con las necesidades sociales como de la insatisfacción que provoca la gestión burocratizada de los servicios suministrados por el Estado. Por otro lado, la recurrencia de crisis económicas en el capitalismo empuja a experimentar entre los sectores afectados con estrategias basadas en la ayuda mutua y la reciprocidad como una vía alternativa de lucha contra el deterioro continuado de su bienestar (<em>v.gr., </em>mediante huertas, cocinas y comedores vecinales, empresas de inserción sociolaboral, colectivos de parados que impulsan iniciativas de autoempleo, cooperativas que promocionan la autoconstrucción, etc.).</p>
<p>A estos factores se suman otros asociados a los cambios que caracterizan a las llamadas sociedades posindustriales. En ellas, nuevas formas de organización del trabajo exigen al empleado mayor implicación y una mejor actitud de cooperación en el seno de equipos de trabajo colectivo, al tiempo que, en la estructura económica, va adquiriendo una creciente importancia el conocimiento y la prestación de servicios (incluidos los de proximidad y cuidado a las personas) que se compadecen mal con un tratamiento meramente mercantil. En la información, el conocimiento y los servicios a las personas están presentes rasgos propios de los bienes públicos y sociales, resintiéndose la calidad y cantidad de su provisión cuando actúa como única instancia el mercado.</p>
<p>Por estas y otras circunstancias, se van abriendo paso en la actualidad numerosas iniciativas que -situadas muchas de ellas en los márgenes del sistema económico (en áreas improductivas ocupadas por trabajadores sin tierra, en vertederos donde se recupera lo que otros desechan, etc.) o en la esfera de reproducción doméstica que subyace a la del mercado (producción para el autoconsumo, de bienes relacionales, <strong><a href="http://www.revistasculturales.com/articulos/133/papeles-de-relaciones-ecosociales-y-cambio-global/1314/1/introduccion-potencialidades-y-desafios-de-la-economia-solidaria.html#pie1#pie1">[ 1 ]</a></strong> servicios de atención a mayores y cuidado de niños, etc.)- se convierten en campo de experimentación para colectivos que retoman aquí y allá el cabo suelto de la autogestión.</p>
<p>Pero la aspiración autogestionaria no es la única fuente de alimentación de la economía solidaria. Ésta, al ser el resultado de la confluencia de múltiples procesos de acción colectiva, se encuentra igualmente troquelada por las enseñanzas e influencias de los movimientos ecologista y feminista, así como por la práctica de la solidaridad internacional; y, en este sentido, bajo la influencia de los movimientos sociales estas experiencias se convierten también en un desafío para el saber económico establecido. Desde el plano de la <em>praxis </em>desvelan la estrechez de miras de la economía convencional (sólo preocupada por lo que tiene traducción monetaria y se intercambia en el mercado) y cuestionan la validez de muchas de las categorías y formas de razonar que habitualmente utiliza (un razonamiento fragmentario regido únicamente por la lógica unidimensional del beneficio). En cierto modo, la economía solidaria es la prueba más evidente de que otra forma de economizar es posible.</p>
<p>Otra economía es posible porque en las actividades económicas están presentes otras motivaciones, centralidades y propósitos que van más allá del interés propio como principio único de la conducta individual, del capital como factor central de impulso de la actividad y del lucro como única finalidad. La economía solidaria tiene la virtud de reconocer esa base plural en las motivaciones y estrategias de conducta (al lado del egoísmo y el comportamiento competitivo, también se encuentra la solidaridad y la actitud cooperativa); tiene la valentía de plantear la centralidad del trabajo en la economía; y goza de la clarividencia para no confundir la creación de riqueza con el objetivo del enriquecimiento privado. Sus partidarios suelen recordar las apreciaciones de los antropólogos acerca de los distintos principios que regulan la actividad económica: junto a las relaciones de intercambio, propias del mercado, existen también principios de reciprocidad y redistribución que es necesario profundizar para que la economía se oriente efectivamente hacia la satisfacción de las necesidades humanas y al desarrollo de las capacidades personales. Asimismo, desde estas experiencias se apresura a reconocer que determinadas dimensiones (antropológicas, sociales y ambientales), habitualmente ocultas en la visión convencional de la economía, son condiciones fundamentales para el bienestar social, y que en la generación y gestión de este no basta con el mercado sino que precisan también del concurso de otras instituciones (Estado, comunidad y esfera familiar)</p>
<p>En definitiva, otra economía es posible cuando se contemplan otras motivaciones, centralidades, finalidades, regulaciones, dimensiones e instituciones que permiten alumbrar otras conductas sociales. No cabe excluir de la sociedad humana comportamientos morales, solidarios o altruistas. El protagonismo de unos u otros dependerá, en gran medida, del tipo de sociedad en que se viva. En sociedades competitivas, los comportamientos egocéntricos suelen tener más éxito que aquellos otros basados en la reciprocidad y la ayuda mutua, pero una sociedad caracterizada por la cooperación tenderá a favorecer los comportamientos altruistas en detrimento de los egoístas. En consecuencia, la inclinación hacia la solidaridad o hacia el egoísmo no es en absoluto algo intrínseco de las personas.</p>
<p>Depende en gran medida de los contextos y de las normas e instituciones con las que nos regulemos. Esto plantea la exigencia de un trabajo colectivo de diseño de esas normas e instituciones, tarea que es eminentemente política y que necesita ensayo y experimentación, además del cultivo de una determinada cultura moral.</p>
<p>De ahí el valor de las experiencias de la economía solidaria, que si bien aún no tienen una gran trascendencia desde un punto de vista macroeconómico, ofrecen en un plano micro valiosas enseñanzas. La economía solidaria replantea el sentido y la finalidad de la empresa como institución social, lo que equivale a repensar sus fundamentos (esto es, cómo se combina el ejercicio de la libre iniciativa con los diferentes tipos de propiedad, con el carácter social del trabajo y las necesidades de la colectividad), sus normas de organización (en relación con la participación en la toma de decisiones y distribución de los excedentes) y sus principios de funcionamiento y responsabilidad (no sólo frente a propietarios y trabajadores, sino también frente a un círculo más amplio formado por proveedores, clientes y, en general, la comunidad en la que se inserta). La democratización de la empresa se contempla, desde esta perspectiva, como base para la extensión de un orden democrático más amplio.</p>
<p>Está por ver en qué medida ese vínculo entre autoorganización del trabajo y democratización de la sociedad es sólido y practicable. Quedan todavía muchas cuestiones por abordar, en especial, repensar el papel del Estado con el fin de que pueda, no sólo impulsar la expansión y articulación de las diferentes experiencias a lo largo de los distintos momentos del ciclo de la actividad económica (las finanzas, la producción, la comercialización y el consumo), sino también favorecer que la economía solidaria se dote de una lógica sistémica de reproducción que permita su desarrollo a lo largo del tiempo como una alternativa al capitalismo.</p>
<p><strong> notas:</strong></p>
<p><strong><a href="http://www.revistasculturales.com/articulos/133/papeles-de-relaciones-ecosociales-y-cambio-global/1314/2/introduccion-potencialidades-y-desafios-de-la-economia-solidaria.html#pie2#pie2">[ 2 ]</a></strong> Y queda repensar la función del Estado para que, si se lograra lo anterior, la intervención pública no sofoque la vitalidad de una sociedad civil de la que dependen estas prácticas al estar arraigadas en lo más profundo del tejido comunitario.</p>
<p><strong><a href="http://www.revistasculturales.com/articulos/133/papeles-de-relaciones-ecosociales-y-cambio-global/1314/1/introduccion-potencialidades-y-desafios-de-la-economia-solidaria.html#txt1#txt1">[ 1 ]</a></strong> Los bienes relacionales y comunitarios son fruto de las relaciones interpersonales informales que surgen de la convivencia familiar y social. Por sus características singulares resultan fundamentales para una adecuada reproducción social y, sobre todo, para la mejora de la calidad de vida de las personas.</p>
<p>fuente:<strong> <em><a href="http://www.revistapapeles.fuhem.es/" target="_blank"><span style="color: #ff0000;">Papeles de Relacione</span></a><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/09/dscf34911.jpg"></a><a href="http://www.revistapapeles.fuhem.es/" target="_blank">s <span style="color: #ff0000;">Ecosociales y Cambio Global nº 110, Otoño 2010</span></a></em></strong></p>
<p><em><strong>LIBRO:</strong></em></p>
<p><strong>ECONOMÍA ECOLÓGICA: REFLEXIONES Y PERSPECTIVAS<br />
SANTIAGO ÁLVAREZ CANTALAPIEDRA Y ÓSCAR CARPINTERO (EDS.)</strong><a href="http://www.circulobellasartes.com/ag_ediciones-libros.php?ele=82" target="_blank"><span style="color: #ff0000;"><strong> (reseña)</strong></span></a></p>
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		<title>Sobre la situación de la economía española: &#8220;Amanece que no es poco&#8221; (Antón Costas)</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Sep 2010 08:55:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Ideas]]></category>

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		<description><![CDATA[Qué podemos esperar de la economía española en este nuevo curso? ¿Progresará adecuadamente, se estancará o volverá a caer en la recesión? Viendo algunos datos recientes y el estado de ánimo colectivo -los animals spirits de los que habló Keynes- mi pronóstico es que progresará, aunque no me atreva a decir a qué ritmo.
Para fundamentarlo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/09/amanecer_misericordia_044t.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2208" title="amanecer_misericordia_044t" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/09/amanecer_misericordia_044t-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Qué podemos esperar de la economía española en este nuevo curso? ¿Progresará adecuadamente, se estancará o volverá a caer en la recesión? Viendo algunos datos recientes y el estado de ánimo colectivo -los <em>animals spirits</em> de los que habló Keynes- mi pronóstico es que progresará, aunque no me atreva a decir a qué ritmo.</p>
<p>Para fundamentarlo, les propongo hacer un pequeño <em>test </em>a la economía real. Me fijaré en el PIB, que es la variable que determina cosas tan importantes como el empleo, el bienestar o las cuentas públicas. Como saben, su valor es igual al consumo (privado y público), sumado a la inversión (privada y pública) y sumado al resultado de restar las importaciones a las exportaciones. Conviene fijarse en el consumo y la inversión privada y en las exportaciones. ¿Qué nos dicen los datos publicados estos días por el INE, el Banco de España y la Administración Tributaria? Hay buenas noticias.</p>
<p>Después de dos años horrorosos, el consumo se ha recuperado, y con fuerza. En el segundo trimestre creció un 5%, después de hacerlo un 4% en el primero. No es un dato aséptico, es también un termómetro de los <em>animal spirits</em> de los consumidores, de su confianza en el futuro. Dime cuánto consumes y te diré tu estado de ánimo.</p>
<p>¿Se mantendrá o volverá a desplomarse? La respuesta depende de otra pregunta: ¿Por qué el ahorro familiar creció a niveles enfermizos en los dos últimos años? ¿Porque había que ahorrar mucho para pagar las deudas, o por la incertidumbre y el miedo al futuro? Yo me apunto a la opinión de José Carlos Díez, de Intermoney, cuyo blog les recomiendo. Fue el miedo. A medida que las brumas sobre el futuro se van despejando y el miedo remite, el ahorro vuelve a sus parámetros normales y el consumo se reanima. Pequeños incrementos en el IVA no van a romper esa confianza.</p>
<p>¿Y la inversión? Aquí hay otra buena noticia. Los datos del INE nos dicen que a pesar del desplome de la inversión inmobiliaria y en obra pública, la inversión empresarial se mueve. Esto significa que los <em>animal spirits</em> de muchos empresarios industriales y de servicios muestran disposición a seguir invirtiendo en proyectos productivos y rentables. Y esto es importante.</p>
<p>Siendo dos buenas noticias, la que más me gusta es la tercera: la evolución de las exportaciones. Los datos siguen siendo más que alentadores. De ellos ya hablé en un artículo reciente en este mismo diario [<em>¿Quién tirará de la economía y del empleo?</em>, 17/08/2010]. Se mantiene la mejora de nuestras exportaciones de bienes y servicios no turísticos, con un crecimiento del 16,3% en el primer semestre. Eso indica la existencia de un tejido empresarial capaz de fajarse en mercados exteriores (aunque no todo el monte es orégano y quede mucho por mejorar). Y esto es importante para el crecimiento, a corto y largo plazo.</p>
<p>Rémoras para la mejora del PIB las hay: tamaño empresarial, deficiencias en la estructura de capital y en los modelos de financiación de las empresas, mercado de trabajo mejorable&#8230; Cada uno puede hacer su propio listado. Pero más que una lista farragosa de las mil y una &#8220;reformas pendientes&#8221;, conviene fijarse en la restricción más restrictiva. Para mí, a corto plazo, es la enorme masa de capital que está en <em>manos muertas</em>, improductivas (en inmuebles, tanto residenciales como empresariales, que están sin uso y que lastran la economía).</p>
<p>Comparto la opinión de Francisco Pérez, de la Universidad de Valencia y del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), cuando afirma que incluso para las perspectivas del empleo, la reforma más urgente no es la del mercado laboral (aunque no sobre), sino la eliminación de esas <em>manos muertas</em>. Hay que reasignarlos hacia manos productivas. El camino a seguir consta de dos pasos: primero pasarlos a manos de las entidades financieras acreedoras; y a continuación, que estás los reasignen, a un precio que permitan comprarlos, para utilizarlos productivamente.</p>
<p>Este proceso ha estado bloqueado por el retraso en poner en marcha el FROB y por el estado de <em>shock </em>que vivió la banca española al cerrársele el acceso a los mercados internacionales de crédito. Pero esas dos restricciones han desaparecido, y ahora bancos y cajas pueden ir recuperando su papel de suministro de crédito a empresas y familias. Eso será sangre nueva para el crecimiento.</p>
<p>Por lo tanto, después de dos años de oscuridad, amanece de nuevo para la economía española. No es para tirar las campanas al vuelo, pero no es poco, como en la película de José Luis Cuerda.</p>
<p>-</p>
<p><strong><em>Antón Costas Comesaña</em></strong><em> es catedrático de Política Económica de la UB.</em></p>
<p> fuente: <a href="http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Amanece/poco/elpepueconeg/20100905elpneglse_3/Tes" target="_blank"><strong><span style="color: #ff0000;">NEGOCIOS-El País</span></strong></a></p>
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		<title>&#8220;Un estiu de foc i aigua&#8221; ( Josep Borrell)</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 10:29:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ideas]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[S&#8217;ha de reintroduir la lluita contra el canvi climàtic, solapada per la crisi, en l&#8217;agenda de riscos globals
Després de Copenhaguen, el canvi climàtic sembla haver desaparegut de l&#8217;agenda política internacional. Com si les proclames que advertien del gran perill que plana sobre el futur del planeta haguessin perdut la seva raó de ser davant de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #008000;"><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/09/images3.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2184" title="images3" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/09/images3.jpg" alt="" width="256" height="192" /></a>S&#8217;ha de reintroduir la lluita contra el canvi climàtic, solapada per la crisi, en l&#8217;agenda de riscos globals</span></strong></p>
<p>Després de Copenhaguen, el canvi climàtic sembla haver desaparegut de l&#8217;agenda política internacional. Com si les proclames que advertien del gran perill que plana sobre el futur del planeta haguessin perdut la seva raó de ser davant de la falta d&#8217;acord sobre com fer-hi front. El sopor estiuenc va esborrar de l&#8217;actualitat el relatiu fracàs de la Conferència Internacional sobre el Clima celebrada a Bonn la primera setmana d&#8217;agost i preparatòria de la pròxima cimera de Cancún. Però la proliferació de catàstrofes naturals relacionades amb les alteracions climàtiques hauria de recordar-nos la seva transcendència.</p>
<p>Rússia es crema i el Pakistan s&#8217;ofega. A Rússia, el foc impulsat per una calor tòrrida ha destruït un milió d&#8217;hectàrees de bosc. Al Pakistan, un monsó excepcionalment violent causa inundacions que afecten una quarta part del seu territori, desplacen 15 milions de persones i provoquen una catàstrofe humanitària. Més a prop nostre, Portugal ha tornat a cremar i, més lluny, l&#8217;Índia i la Xina també pateixen inundacions mentre la sequera provoca una altra crisi alimentària a Níger.</p>
<p>Altres catàstrofes, com la d&#8217;Haití, ja han desaparegut de les pantalles, encara que no se n&#8217;hagin reparat les conseqüències ni complert les promeses d&#8217;ajuda fetes sota l&#8217;impacte emocional causat per la tragèdia.</p>
<p>És veritat que ningú pot provar que els danys causats aquest estiu pel foc i l&#8217;aigua siguin una conseqüència directa del canvi climàtic. Però els climatòlegs ens han dit que l&#8217;escalfament global «augmentarà la freqüència de temperatures extremes (com les de Rússia) i de fortes precipitacions (com les del Pakistan)». Per això, el canvi climàtic no hauria de desaparèixer de l&#8217;agenda de la governança global, després del pic d&#8217;atenció que es va aixecar a Copenhaguen i de la frustració que van causar els resultats d&#8217;aquella cita.</p>
<p>La crisi econòmica ha influït canviant radicalment les prioritats i concentrant l&#8217;atenció en els problemes del curt termini. A Bonn, la defensa dels interessos particulars de cada grup de països va servir per qüestionar els avanços de Copenhaguen més que per avançar cap a un acord global vinculant a Cancún. El mateix secretari general de l&#8217;ONU reconeixia des del Pakistan inundat que Cancún podria ser un nou fracàs de les negociacions climàtiques.</p>
<p>Estem molt, molt lluny d&#8217;aconseguir l&#8217;objectiu, assumit pe tots, de limitar l&#8217;augment de temperatura en dos graus. Els compromisos anunciats fins ara pels països industrialitzats només permetrien arribar a la meitat de la reducció de les emissions que els correspondrien. I si aquesta és la contribució a què estan disposats els principals causants del problema, és il·lusori esperar un compromís més gran dels països en desenvolupament.</p>
<p>Però, a més a més, tal com es va discutir a Bonn, aquests compromisos no només són insuficients, sinó que tenen trampa. O, dit d&#8217;una manera menys abrupta, els podran aconseguir sense una reducció real de les seves emissions gràcies als elements de flexibilitat que ja contenia el Protocol de Kyoto. Per la gran quantitat de permisos d&#8217;emissió concedits a Rússia, d&#8217;acord amb la seva passada potència industrial, que pot inundar el mercat del carboni i disminuir el preu d&#8217;aquests permisos alhora que desincentivar, per tant, el desenvolupament d&#8217;energies alternatives. Pels crèdits concedits en contrapartida de la gestió de boscos, per les emissions de moment no comptabilitzades de l&#8217;aviació i pel Mecanisme de Desenvolupament Net que permet als països en desenvolupament obtenir bons de carboni finançant projectes en països en desenvolupament.</p>
<p>Malgrat tots els esforços, la reducció d&#8217;emissions aconseguida els últims 17 anys (1990-2007) és més aviat escassa. I les dades presentades a Bonn aporten algunes sorpreses. França, per exemple, que presumeix de la reducció d&#8217;emissions que li permet el seu gran desenvolupament nuclear, resulta que va tenir les mateixes emissions el 2007 que el 1990.</p>
<p>Reduir les emissions un 20% els pròxims 10 anys o dividir-les per quatre el 2050 és difícil, però no impossible. Per aconseguir-ho seria necessari un preu adequadament alt dels drets d&#8217;emissió i canviar les formes de producció i consum energètic.</p>
<p>Però les conseqüències de les catàstrofes climàtiques no només tenen a veure amb el clima. El model de desenvolupament no només provoca el canvi climàtic, sinó que n&#8217;amplifica les conseqüències. Les dades presentades a Bonn són reveladores: 1.000 milions de persones viuen en construccions precàries situades en terrenys inestables o en zones inundables, 400 milions de persones viuen en zones costaneres de molt poca altura, en alguns casos amb el perill que es produeixin augments del nivell del mar de només alguns centímetres.</p>
<p>S&#8217;ha de reintroduir el canvi climàtic en l&#8217;agenda dels riscos globals. Un bon propòsit, àmpliament justificat pels desastres causats pel foc i l&#8217;aigua en el nostre plàcid estiu. President de l&#8217;Institut UniversitariEuropeu de Florència.</p>
<p> font:<a href="http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/opinio/20100903/estiu-foc-aigua/465096.shtml" target="_blank"> <strong><span style="color: #ff0000;">EL PERIÓDICO DE CATALUNYA</span></strong></a></p>
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		<title>¿Hacia un nuevo modelo productivo? ( Pablo Beramendi-David Rueda)</title>
		<link>http://www.correo-ciudadano.net/2010/08/29/%c2%bfhacia-un-nuevo-modelo-productivo-pablo-beramendi-david-rueda/</link>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 06:48:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Todas las medidas  tienen una característica en común: son reformas impopulares a corto plazo que conllevan un alto desgaste electoral y cuyos beneficios son perceptibles solo a medio-largo plazo. Zapatero ha iniciado el programa de reforma de forma parcial y con retraso. De su generalización y de su éxito depende el interés de todos. Rajoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><span style="color: #008000;"><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/08/positiveagenda.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2134" title="positiveagenda" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/08/positiveagenda-300x232.jpg" alt="" width="300" height="232" /></a>Todas las medidas  tienen una característica en común: son reformas impopulares a corto plazo que conllevan un alto desgaste electoral y cuyos beneficios son perceptibles solo a medio-largo plazo. Zapatero ha iniciado el programa de reforma de forma parcial y con retraso. De su generalización y de su éxito depende el interés de todos. Rajoy quizás pueda ganar las elecciones apostando por su fracaso, pero gobernará un país más pobre y con menos futuro. Hay pocas razones para el optimismo y muchas para afear las frases vacías y los regates en corto.</span></em></strong></p>
<p>El impacto de la reciente crisis financiera en la economía española ha convertido la reforma del modelo de crecimiento en algo más que un eslogan para ganar elecciones o debates. La idea no es nueva: desde la estrategia de Lisboa hasta el último programa electoral del PSOE, el diagnóstico y los objetivos son claros: hace falta aumentar la productividad a través de un modelo de crecimiento basado principalmente en educación e I+D+i que sea sostenible desde un punto de vista ambiental y garantice la equidad en términos de oportunidades independientemente del origen socioeconómico; un modelo que aspire, en definitiva, a la sinergia entre crecimiento e igualdad.</p>
<p>Estos objetivos suenan muy bien, y la crisis económica representa una oportunidad política de realizar una serie de reformas que deberían haberse abordado hace tiempo. Pero en este tema la distancia entre la retórica política y la realidad económica es especialmente larga. Las dificultades inherentes a un cambio de esta naturaleza son sustanciales. Una reflexión seria sobre la situación actual implica abordar dos preguntas: qué hace falta cambiar para alcanzar los objetivos y cuáles son las condiciones políticas necesarias para llevar a cabo esos cambios.</p>
<p>En relación a la primera pregunta, la clave estriba en combinar flexibilidad y seguridad en los mercados de trabajo. La flexibilidad es necesaria para garantizar un mejor encaje entre formación y empleo, aumentando así la productividad. La seguridad es necesaria como incentivo para que los trabajadores inviertan en su propia formación y sacrifiquen beneficios presentes por mayores beneficios futuros. Esto promovería una oferta de trabajo adecuada a una economía cada vez menos dependiente de actividades intensivas en trabajo de baja productividad.</p>
<p>La flexibilidad requiere un mercado más desregulado y un sistema de formación de capital humano adecuado a los nuevos desafíos económicos. Esta flexibilidad debe también estar cimentada en un mercado de trabajo más justo y es incompatible con la dualidad existente en España, donde las diferencias entre trabajadores demasiado protegidos y trabajadores/parados atrapados en la precariedad tienen consecuencias económicas y sociales dramáticas. Entre otros efectos, como analizaba recientemente Guillermo de la Dehesa (EL PAÍS, 13-06-2010), la dualidad provoca un desfase insostenible entre productividad real y productividad potencial.</p>
<p>La seguridad, por otro lado, se consigue no solo reforzando y ajustando la formación de capital humano, sino también garantizando las rentas durante los periodos de transición con prestaciones generosas y desarrollando políticas activas que faciliten la transición de trabajadores de sectores en declive a sectores en auge (la tan cacareada <em>flexicurity</em> de los países escandinavos, ahora olvidada por el Gobierno).</p>
<p>Para que el cambio de modelo funcione, ambos objetivos son necesarios: la flexibilidad sin seguridad implica desigualdad y conflicto. La seguridad sin flexibilidad implica ineficiencia. Para evitar estos escenarios, el Gobierno necesita combinar la reforma laboral con una reforma educativa -en especial de la educación superior-, una reforma fiscal que genere los recursos necesarios para afrontar las reformas y distribuya sus costes de manera equitativa, y una reforma de la Administración que genere eficiencia en el uso de esos recursos.</p>
<p>Una fiscalidad más justa es condición indispensable para la transformación de la economía española. La subida de impuestos a las rentas altas que previsiblemente serán parte de los Presupuestos que el Gobierno anunciará el mes que viene es un buen comienzo. Pero el apoyo político de la austeridad propuesta por Zapatero depende de una percepción pública de que el sistema fiscal es justo, y esto será difícil de promover sin abordar el problema del fraude fiscal (considerado por algunos analistas como una consecuencia inevitable de incrementar los impuestos, en vez de una grave asignatura pendiente que nos diferencia de otros países europeos más igualitarios). Las mejoras en el sistema educativo, en políticas activas o en la inversión en I+D+i serán financiadas por dinero público o no serán. Si esta crisis va a servir para promover un cambio del modelo de producción, la cuadratura del círculo (promoción de nuevas políticas y, al mismo tiempo, equilibrio fiscal) tiene que estar sostenida por la percepción de la mayoría de los votantes que estas medidas son justas.</p>
<p>La tarea es enorme. Es obvio que, como el propio Zapatero reconocía en diciembre, culminar estos objetivos trasciende &#8220;las posibilidades de una sola ley, sino también las de un solo Gobierno y de una sola legislatura&#8221;. Pero no es solo cuestión de tiempo, sino sobre todo de voluntad política, y eso quizás nos ayude a entender por qué no se ha avanzado más deprisa. Todas las medidas descritas hasta ahora tienen una característica en común: son reformas impopulares a corto plazo que conllevan un alto desgaste electoral y cuyos beneficios son perceptibles solo a medio-largo plazo.</p>
<p>En estas circunstancias es difícil pensar en un cambio de modelo sin la colaboración y el acuerdo entre los partidos y los actores sociales. En este sentido, hay pocas razones para sentirse optimista. La situación propicia, de nuevo, que los incentivos políticos a corto plazo socaven la política de las reformas. Sindicatos y patronal parecen igualmente dominados por estrategias miopes y no se dan cuenta de lo que está en juego. Los partidos no les andan a la zaga. Entre involucrarse en el diseño de un programa de reformas estructurales, y por tanto hacerse corresponsable, o embarcarse en una escalada de populismo sin propuestas alternativas coherentes, el PP parece haber elegido esto último. Por su parte, entre afrontar las reformas de manera sistemática o concentrarse solo en los puntos de menor resistencia, el Gobierno ha optado por lo segundo.</p>
<p>Zapatero ha iniciado el programa de reforma de forma parcial y con retraso. De su generalización y de su éxito depende el interés de todos. Rajoy quizás pueda ganar las elecciones apostando por su fracaso, pero gobernará un país más pobre y con menos futuro. Hay pocas razones para el optimismo y muchas para afear las frases vacías y los regates en corto.</p>
<p><strong><em>Pablo Beramendi y David Rueda</em></strong><em> son profesores de Ciencia Política en la Universidad de Oxford.</em></p>
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		<title>El compte ecològic: Farien falta 3 planetes si tota la humanitat tingués el nivell de consum espanyol</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 17:25:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[Si tota la població mundial tingués el nivell de vida d&#8217;un espanyol mig, serien necessaris tres planetes com la Terra per aconseguir un equilibri sostenible entre consum i regeneració ecològica.
En el cas que el nivell de vida a assolir fos el d&#8217;un ciutadà nord-americà, el nombre de planetes necessaris seria de cinc, mentre que la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/08/1282560373_0.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2093" title="1282560373_0" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/08/1282560373_0-300x228.jpg" alt="" width="300" height="228" /></a>Si tota la població mundial tingués el nivell de vida d&#8217;un espanyol mig,<strong> serien necessaris tres planetes com la Terra</strong> per aconseguir un equilibri sostenible entre consum i regeneració ecològica.</p>
<p>En el cas que el nivell de vida a assolir fos el d&#8217;un ciutadà nord-americà, <strong>el nombre de planetes necessaris seria de cinc</strong>, mentre que la producció de la Terra podria reduir a la meitat si la població global visqués com un ciutadà indi.</p>
<p>Aquestes són les dades que ha aportat l&#8217;organització britànica independent<span style="color: #ff0000;"><strong> </strong></span><a href="http://www.neweconomics.org/" target="_blank"><span style="color: #ff0000;"><strong>New Economics Foundation</strong></span></a><span style="color: #ff0000;"><strong>,</strong> <strong><span style="color: #000000;">(web en anglès)</span></strong> </span>reflecteixen la capacitat del planeta per sustentar la vida que s&#8217;hi desenvolupa i posen de manifest que la Terra té un límit ecològic l&#8217;any per generar productes i absorbir contaminació.<br />
Superat aquest límit es consumeix per mitjà de la sobreexplotació dels recursos, assenyala  a Efe  el director d&#8217;economia ambiental de New Economics Foundation, <strong>Aniol Esteban</strong>. En declaracions a Efe, Esteban explica que un espanyol genera en els set primers dies de l&#8217;any tantes emissions de CO2 com un ciutadà de Tanzània en els dotze mesos següents.<br />
D&#8217;altra banda, segons Esteban, <strong>aquest consum és la base de la paradoxa que es generen beneficis econòmics del consum insostenible.</strong> Un exemple està sent, explica el director, el Golf de Mèxic, considerat el major abocament de petroli de la història dels Estats Units, que, però, genera beneficis econòmics a una part de la població a través del pagament dels serveis de neteja .<br />
<strong>L&#8217;impacte ecològic global</strong></p>
<p>L&#8217;organització mediambiental nord-americana<strong><span style="color: #ff0000;"> </span></strong><a href="http://www.footprintnetwork.org/es/index.php/GFN/"><span style="color: #ff0000;"><strong>Global Footprint Network</strong> </span></a> <strong>(web en espanyol)</strong> analitza la situació global per determinar l&#8217;empremta ecològica que la humanitat deixa cada any, i aporta les xifres que determinen on són els límits de la natura.<br />
Les quantitats consumides de peix, carn, cereals i vegetals es transformen en superfície de terreny que és necessari per generar i es comptabilitza, entre altres, el consum energètic i les emissions de CO2 per obtenir l&#8217;àrea de producció que correspon a cada ciutadà del món .<br />
<strong>Les últimes dades de Global Footprint Network assenyalen que corresponen gairebé dues hectàrees per persona, però només a Espanya cada ciutadà consumeix la producció d&#8217;unes sis hectàrees de terreny aproximadament.</strong><br />
Segons explica Esteban, la humanitat ha viscut durant segles en equilibri fins que, fa aproximadament tres dècades, vam començar a consumir ia viure a crèdit, portant el nostre saldo a un punt cada vegada més extrem. L&#8217;organització alerta: <strong>el compte ecològica del planeta ha entrat en <span style="color: #ff0000;">números vermells</span></strong>.</p>
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		<title>Comprender el &#8216;impasse&#8217; climático. JEFFREY D. SACHS</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Aug 2010 09:55:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ideas]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[La naturaleza nos está diciendo que nuestro actual modelo económico es peligroso y suicida.Necesitamos contar con una estrategia práctica para reestructurar los sectores económicos centrales para la economía global y que involucran a la población de todo el mundo. A menos que encontremos un verdadero liderazgo global en los próximos años, aprenderemos la lección de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><span style="color: #008000;"><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/08/cambio-climatico.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2066" title="cambio-climatico" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/08/cambio-climatico-300x250.jpg" alt="" width="300" height="250" /></a>La naturaleza nos está diciendo que nuestro actual modelo económico es peligroso y suicida.Necesitamos contar con una estrategia práctica para reestructurar los sectores económicos centrales para la economía global y que involucran a la población de todo el mundo. A menos que encontremos un verdadero liderazgo global en los próximos años, aprenderemos la lección de las maneras más duras posibles.</span></em></strong></p>
<p><strong><em><span style="color: #008000;"> </span></em></strong></p>
<p>Todas las señales sugieren que el planeta sigue dirigiéndose en línea recta al desastre climático. La Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos ha publicado su <em>Informe del estado del clima,</em> que cubre de enero a mayo. Los primeros cinco meses de este año fueron los más cálidos de los que se tiene registro desde 1880. Este mayo fue el más cálido de la historia. En la actualidad, varias partes del mundo están siendo afectadas por intensas olas de calor. Y, sin embargo, todavía no tomamos medidas eficaces.</p>
<p>Hay varias razones para ello y tenemos que comprenderlas para salir del punto muerto en que nos encontramos. En primer lugar, el reto económico del cambio climático causado por las actividades humanas es verdaderamente complejo. Este cambio surge de dos fuentes principales de emisiones de gases de efecto invernadero [principalmente dióxido de carbono, metano y óxido nitroso]: el uso de combustibles fósiles para generar energía y las actividades agrícolas, lo que incluye la deforestación para crear nuevas tierras de cultivo y pastoreo.</p>
<p>No es tarea pequeña cambiar los sistemas energéticos y agrícolas del mundo. No basta con agitar los brazos y declarar que el cambio climático es una emergencia. Necesitamos contar con una estrategia práctica para reestructurar dos sectores económicos centrales para la economía global y que involucran a la población de todo el mundo.</p>
<p>El segundo desafío importante al abordar el cambio climático es la complejidad de la ciencia misma. La comprensión actual del clima de la Tierra y del componente causado por el hombre es resultado de un trabajo científico extremadamente complejo del que forman parte miles de científicos de todo el mundo. Esta comprensión científica es incompleta y sigue habiendo incertidumbres significativas acerca de las magnitudes, los marcos temporales y los peligros precisos del cambio climático.</p>
<p>Naturalmente, a la opinión pública le resulta difícil entender y digerir toda esta complejidad e incertidumbre, especialmente porque los cambios en el clima están ocurriendo en un marco de décadas y siglos, más que meses y años. Más aún, de año en año e incluso de década en década las variaciones naturales en el clima se mezclan con el cambio climático causado por el hombre, lo que hace todavía más difícil determinar específicamente el daño que generamos.</p>
<p>Esto ha dado origen a un tercer problema al abordar el cambio climático, que procede de una combinación de importantes implicancias económicas del problema y la incertidumbre que lo rodea: la brutal y destructiva campaña contra la ciencia por parte de poderosos intereses creados e ideologías, que al parecer apuntan a crear una atmósfera de ignorancia y confusión.</p>
<p><em>The Wall Street Journal,</em> por ejemplo, el más importante periódico de negocios de Estados Unidos, ha emprendido desde hace décadas una virulenta campaña contra la ciencia del clima. Quienes participan de ella no solo están mal informados en lo científico, sino que no muestran interés alguno por mejorar la manera en que se informan. Han declinado repetidos ofrecimientos de climatólogos para reunirse y debatir seriamente los temas.</p>
<p>Las grandes compañías petroleras y otros grandes intereses corporativos también forman parte de este juego y han financiado campañas de descrédito de la ciencia del clima. Su método general ha sido exagerar sus incertidumbres y dejar la impresión de que los climatólogos son una pieza de una especie de conspiración para asustar a la opinión pública. Se trata de una acusación absurda, y las acusaciones absurdas pueden concitar apoyo público si se presentan en un formato hábil y bien financiado.</p>
<p>Si sumamos estos tres factores -el enorme reto económico de reducir los gases de efecto invernadero, la complejidad de la ciencia del clima y las campañas deliberadas por confundir al público y desacreditar la ciencia-, llegamos a un cuarto problema que abarca a todo el resto: la falta de voluntad o incapacidad de los políticos estadounidenses para formular una política sensata acerca del cambio climático.</p>
<p>Estados Unidos tiene una responsabilidad desproporcionada por la inacción sobre el cambio climático, ya que durante mucho tiempo ha sido el mayor emisor de gases de efecto invernadero&#8230; hasta el año pasado, cuando China pasó a ocupar ese lugar. Incluso hoy, las emisiones estadounidenses per cápita son cuatro veces las de China. No obstante, y a pesar del papel central de EE UU en las emisiones globales, el Senado estadounidense no ha hecho nada al respecto desde la ratificación del tratado de las Naciones Unidas sobre el cambio climático hace 16 años.</p>
<p>Cuando Barack Obama fue elegido presidente de Estados Unidos hubo un cierto espacio para la esperanza. Sin embargo, si bien parece claro que Obama quisiera avanzar sobre el asunto, hasta ahora ha seguido una estrategia fallida de negociar con senadores y sectores clave de la industria para intentar generar un acuerdo. Pero los grupos de intereses creados han dominado el proceso y Obama no ha podido dar pasos en la dirección necesaria.</p>
<p>La Administración Obama debería haber intentado -y todavía debería hacerlo- un enfoque alternativo. En lugar de negociar con intereses creados en la trastienda de la Casa Blanca y el Congreso, Obama debería presentar un plan coherente al pueblo estadounidense, proponiendo una sólida estrategia para los próximos 20 años tendente a reducir la dependencia de EE UU de los combustibles fósiles, realizar la conversión a vehículos eléctricos y expandir las fuentes de energía no basadas en el carbono, como la energía eólica y la solar. Tras ello, debería presentar un coste estimado para la implementación de estos tres cambios en fases a lo largo del tiempo y demostrar que los costes serían modestos en comparación con los enormes beneficios.</p>
<p>Extrañamente, a pesar de ser un candidato del cambio, Obama no ha optado por presentar planes reales de acción para un cambio. Su Administración está cada vez más enredada en la paralizante trampa de los grupos de intereses creados. Es difícil decir si se trata de un resultado intencional, de manera que Obama y su partido puedan seguir movilizando grandes contribuciones de campaña, o consecuencia de una mala toma de decisiones. Es posible que refleje un poco de ambos.</p>
<p>Lo que es claro es que, como resultado, estamos acercándonos peligrosamente al desastre. Y la naturaleza nos está diciendo que nuestro actual modelo económico es peligroso y suicida. A menos que encontremos un verdadero liderazgo global en los próximos años, aprenderemos la lección de las maneras más duras posibles.</p>
<p><strong><em>Jeffrey D. Sachs</em></strong><em> es profesor de Economía y director del Earth Institute en la Universidad de Columbia. Además es asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas sobre las metas de desarrollo del milenio. © Project Syndicate, 2010. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.</em></p>
<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Comprender/impasse/climatico/elpepueconeg/20100822elpneglse_5/Tes" target="_blank"><strong><span style="color: #ff0000;">fuente: NEGOCIOS-El País</span></strong></a></p>
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		<title>Antón Costas: &#8216;Jugando con fuego&#8217; (La política de Merkel puede hacer que la economía europea acabe como el rosario de la aurora.)</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jun 2010 19:43:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Ideas]]></category>

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		<description><![CDATA[El panorama económico europeo se ha oscurecido considerablemente en las últimas semanas. El riesgo de recesión prolongada y alto desempleo cotiza al alza. Las consecuencias para la sostenibilidad del euro y del propio proyecto político europeo no son despreciables. Sin embargo, las autoridades políticas y monetarias europeas parecen no ser conscientes de este riesgo.
El plan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/06/arder.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1827" title="arder" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/06/arder-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>El panorama económico europeo se ha oscurecido considerablemente en las últimas semanas. El riesgo de recesión prolongada y alto desempleo cotiza al alza. Las consecuencias para la sostenibilidad del euro y del propio proyecto político europeo no son despreciables. Sin embargo, las autoridades políticas y monetarias europeas parecen no ser conscientes de este riesgo.</p>
<p>El plan de austeridad de la canciller Angela Merkel es una mala noticia para la economía europea y para la propia Alemania. No tanto por su contenido como por la filosofía económica que le sustenta: la idea de que la austeridad es en sí misma una buena política en cualquier circunstancia y lugar. La austeridad alemana funcionó antes de la crisis porque con el ahorro alemán los demás europeos consumíamos productos que comprábamos a Alemania. Pero ahora que los demás tenemos que ser austeros y exportar, la política de Merkel puede hacer que la economía europea acabe como el rosario de la aurora.</p>
<p>Es aún más preocupante si cabe la situación que están viviendo los mercados financieros. La sensación de estar a las puertas de un colapso agudo de los mercados monetarios europeos donde la banca se refinancia sus posiciones de corto plazo se hace cada vez más intensa. El escenario se parece cada vez más al de los días posteriores a la caída de Lehman Brothers. O el Banco Central Europeo (BCE) cambia su actitud e interviene de forma radical para hacer retornar el dinero a esos mercados o el &#8220;crash bancario&#8221; y el &#8220;credit crunch&#8221; (sequía de crédito) dejarán de ser un fantasma para convertirse en realidad que golpeará especialmente al crédito minorista.</p>
<p>De no cambiar, todo presagia que nos dirigimos hacia una recesión o estancamiento prolongado acompañado de alto desempleo. En estas situaciones la reducción del paro es lenta. Hay que recordar que en medio de la Gran Depresión, entre 1930 y 1938, la tasa de desempleo medio se mantuvo en Francia en el 10,2% y en Alemania en el 21,2%. Las consecuencias políticas son conocidas.</p>
<p>Aquellos que ahora no valoran las consecuencias sociales y políticas de una recesión y de un paro prolongado están jugando con fuego. Es decir, están jugando con el euro y con la propia unión política europea.</p>
<p>¿Por qué nuestras autoridades no toman en consideración ese riesgo? Probablemente por tres razones.</p>
<p>Primera, no valoran el efecto de la austeridad sobre la incertidumbre de la gente ante el futuro. El miedo al futuro lleva a la anorexia de consumo y a la avaricia de ahorro. Pero, si como dijo Adam Smith, &#8220;el consumo es el único fin y propósito de toda producción&#8221;, donde no hay consumo no hay producción; y donde no hay producción no hay empleo.</p>
<p>Segunda, confunden esta recesión con otras previas. Las crisis de los años setenta, ochenta y noventa las provocó un exceso de demanda de consumo que incrementó la inflación y desequilibró la economía. Los remedios fueron la restricción de crédito y el aumento de impuestos para reducir el gasto privado, así como el recorte de gasto público. Pero esta es una crisis originada por el pinchazo de una enorme burbuja especulativa, que al explotar ha producido por sí misma la caída de precios de los activos, desplome del consumo, recesión y paro. Como la enfermedad es diferente, la medicina no puede ser la misma.</p>
<p>Tercera, no toman en consideración la situación de &#8220;deflación de deuda&#8221; que acompaña a esta crisis y que, por sí sola, acentúa las tendencias recesivas. Imagine que usted compró un piso por 300.000 euros y que lo financió con un crédito por el mismo importe. Aunque está endeudado, su balance está equilibrado. Imagine (no hace falta demasiado esfuerzo) que surge de repente una fuerte crisis y los precios de esos activos se desploman un 30%. Ahora el valor de su piso es de 210.000 euros, pero la deuda se ha quedado colgada en 300.000 euros. Técnicamente está quebrado. Alguna inquietud le producirá, y seguramente usted ante la incertidumbre disminuirá su consumo para hacer frente a contingencias imprevistas. La cosa se puede complicar cuando la caída de precios (deflación) aumenta el valor real de la deuda, dado que ahora tendrá que hacer un mayor esfuerzo para pagarla.</p>
<p>Los bancos europeos, y en particular los de aquellos países donde la burbuja inmobiliaria fue mayor, están viviendo con especial intensidad las consecuencias de la deflación de deuda. Los descapitaliza, y esto les lleva a embalsar la liquidez que les suministra el BCE y restringir el crédito, especialmente el minorista.</p>
<p>A una situación de este tipo, Irving Fisher, prestigioso economista norteamericano de los años treinta, la llamó &#8220;deflación de deuda&#8221;, y la consideró como una de las causas básicas, sino la principal, de la intensidad de la recesión y el paro durante la Gran Depresión de los años treinta.</p>
<p>¿Por qué las autoridades europeas están cometiendo estos errores? Algunos pensaran que por intereses. Otros, que es el miedo a asumir riesgos y ser acusados de intervencionistas. Pero hay otra explicación: el poder de las ideas, de las malas ideas. A ellas se refirió John Maynard Keynes al señalar que &#8220;las ideas de los economistas y los políticos, tanto cuando son correctas como cuando están equivocadas, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. En realidad el mundo está gobernado por poco más que esto. Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto&#8221;.</p>
<p>El mundo ha cambiado con la crisis financiera de 2008, pero las ideas sobre las políticas han quedado ancladas en el mundo que se fue. Espero, sin embargo, que la fuerza de los hechos haga cambiar las cosas antes de que el fuego sea irreparable.</p>
<p><strong><em>Antón Costas Comesaña</em></strong><em> es catedrático de Política Económica de la UB.</em></p>
<p> fuente: <a href="http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Jugando/fuego/elpepueconeg/20100613elpneglse_5/Tes" target="_blank"><strong><span style="color: #ff0000;">EL PAÍS</span></strong></a></p>
<h1>&#8220;O Europa mueve el culo o queda fuera del juego&#8221;</h1>
<h2>Antonio Garrigues. Presidente del bufete Garrigues y miembro de la Comisión Trilateral</h2>
<p>entrevista en<a href="http://www.publico.es/dinero/320062/europa/mueve/culoo/queda/juego"> <strong><span style="color: #ff0000;">PÚBLICO</span></strong></a></p>
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		<title>FÉLIX OVEJERO : &#8216;Los moralistas, los economistas y sus abuelas&#8217;</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Jun 2010 09:10:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/06/untitled.bmp"><img class="alignleft size-full wp-image-1771" title="untitled" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/06/untitled.bmp" alt="" /></a>Algún día, cuando salgamos de la crisis, ya con los nervios más templados, habrá que hacer una historia pormenorizada de las explicaciones de la crisis. A primera vista, el repertorio no puede ser más amplio. Como en botica, hay de todo. Desde las que invocan la ausencia de regulación hasta las que apelan a las distorsiones introducidas por los incentivos institucionales, por la regulación. Por ahí en medio transitaron las que culpaban a la ambición de banqueros y especuladores.</p>
<p>Parecía el clavo ardiendo de cierta izquierda que, sin atreverse con el léxico anticapitalista, se conformó con el de los predicadores: la pérdida de los valores, la ambición sin escrúpulos y cosas así. El malo no era el sistema sino la naturaleza humana. El <em>peccatum originale originatum</em> de los escolásticos.</p>
<p>Entre ciertos economistas estas explicaciones son cosa de mucha risa, como, en general, diversas reflexiones que, al buscar soluciones a los males del mundo, acaban reclamando cambios en las mentalidades, los valores o la educación. Sí, piensan, y si mi abuela tuviera ruedas, sería un camión. Pero las cosas son como son y la maquinaria social funciona con el combustible del interés. Ya saben, el panadero de Adam Smith.</p>
<p>Y no les falta razón. Hay una suerte de moralismo abstracto que, ante el menor problema, a la tercera frase ya está invocando el conjuro del &#8220;cambio de valores&#8221;. Es el mismo que acusa a los políticos de electoralismo, de no pensar más que en los votos. Que viene a ser como acusar a los futbolistas de tratar el balón a patadas o a los corredores de querer llegar antes que sus rivales a la meta.</p>
<p>Para bien o para mal, la búsqueda de votos es el argumento de la obra política: el político quiere gobernar, para gobernar ha de obtener más votos que el contrario y el mejor modo de obtener más votos es criticar su gestión. Así es como hemos diseñado las instituciones y, según algunos, como funcionan mejor: movidos por sus mezquinos intereses, unos y otros se vigilan y, al final, conseguimos penalizar a los tramposos y minimizar los errores. En economía, la explotación de las oportunidades de beneficio es el combustible de la maquinaria. Culpar a la ambición está fuera de lugar. De ahí el irrealismo de las propuestas de buen rollo como la de &#8220;esto lo arreglamos entre todos&#8221; o las apelaciones por lo derecho a &#8220;la confianza&#8221;. La confianza, como la felicidad, no se consigue con invocaciones. A decir verdad, si alguien nos dice, a palo seco, &#8220;confía en mí&#8221;, mejor salir corriendo.</p>
<p>Si hay que elegir, prefiero la cruda arrogancia de los economistas al fariseísmo gestero de los otros. En la sobreactuación de los moralistas hay un no sé qué de impostada candidez que atufa a deshonestidad intelectual y para el que no se me ocurre mejor purga que las maneras bruscas y descreídas de los cultivadores de la ciencia triste. En las labores de derrumbe, los economistas pueden dar curso a una mala baba, no exenta de gracia, normalmente embridada en sus áridos empeños habituales, y que da mucho juego cuando hay que oxigenar los ambientes.</p>
<p>Por eso mismo, sería de desear que no limitasen la aplicación de sus talentos al moro muerto del buenismo moralista. Hay muchos otros lugares en los que las abuelas también tienen ruedas. Sin ir más lejos, en la propia economía no faltan los fantaseos, por ejemplo, acerca de cómo somos los humanos.</p>
<p>La teoría económica, al menos la que camina por la avenida más transitada, asume que los agentes somos egoístas y la mar de racionales. Tenemos en cuenta todas las opciones disponibles, evaluamos óptimamente las consecuencias que se siguen de cada una de ellas y actuamos en consecuencia sin otro objetivo que el mayor beneficio. La información relevante, contenida en los precios, nos bastaría para decidir. Si actuamos de ese modo, las cosas funcionan. Si nos desviamos, aparecen los problemas. Se nos complica la vida, la de cada uno y la de todos. Las burbujas especulativas, por ejemplo, se dan cuando nos dejamos llevar por la confianza en que las cosas irán a mejor, sin que exista ninguna razón para ello, sin evaluar adecuadamente la información disponible. La explicación de no pocos desórdenes del mundo radicaría en que no somos tan racionales como sostiene la teoría.</p>
<p>A estas alturas, el lector puede empezar a pensar que quizá no hay tanta diferencia entre culpar a &#8220;la falta de valores&#8221; y culpar a &#8220;la falta de racionalidad&#8221; y que, después de todo, quizá las abuelas de los economistas también tienen pinta de camiones. Y sí, hay algo tramposo en ese proceder que apela &#8220;al mejor de los mundos&#8221;. Como si un entrenador justificara la derrota de su equipo porque &#8220;sus jugadores no corren como un guepardo&#8221;.</p>
<p>La trampa no consiste en apelar a una situación hipotética, a cómo hubiesen ido las cosas si se hubiera actuado de otra manera, sino al grado de realismo de esa &#8220;otra manera&#8221;. La explicación de la derrota porque &#8220;no jugaron por los extremos&#8221; también apela a una situación hipotética y la damos por buena. No está al alcance de los jugadores correr como un guepardo, al menos sin farmacopea, pero sí que está a su alcance jugar por los extremos.</p>
<p>En realidad, toda explicación tiene algo de lamento y, en un momento u otro apela a situaciones hipotéticas, a posibilidades que no llegaron a cuajar. Y todas las valoraciones, algo de reproche. Las historias, la de las revoluciones americana, francesa, rusa, la de la Segunda República, la de Cuba o la de la Transición y, también, la de cada cual, tienen otra historia que pudo haber sido y no fue, pulcra y sin sombras, que las avergüenza y desmerece. Pero no todas las nostalgias valen igual. Consideramos infeliz a alguien que, como el poeta, se lamenta por no haber apostado por &#8220;alguien que le amó y que le abandona&#8221;; a quien se lamenta por no haber apostado por la Elsa de <em>Casablanca</em> lo consideramos un trastornado. Nos importa el realismo del repertorio de posibilidades.</p>
<p>De modo que lo que hay que tasar es el grado de realismo de los humanos conjeturados por los economistas, no sea que tenga el mismo que <em>El libro de los seres imaginarios</em> de Borges. Si no nos reconocemos ni por casualidad, quizá sea cosa de pensar que explicar la crisis por los &#8220;fallos&#8221; de las personas sería como explicar la derrota futbolera por los guepardos. En 2002, Daniel Kahneman se llevó el Nobel por recordar que los mortales comunes y los que suponen los economistas nos parecemos como un huevo a una castaña. Somos racionales pero no tanto. Así las cosas, no es raro que el año pasado en un libro, <em>Animal Spirits,</em> escrito a dos manos con Robert Schiller, otro premiado, Akerloff recomendase abandonar las hipótesis hiperracionalistas si queríamos entender los procesos económicos, incluida la crisis. Su diagnóstico, en apariencia, no anda tan alejado del convencional: tal como somos, confiados, temerosos y bastante imprevisibles, es normal que, con las instituciones que tenemos, pasen las cosas que pasan. Pero había un importante matiz, un cambio de énfasis en la situación hipotética invocada: no buscaba soluciones donde no se pueden encontrar, enfilando la senda imposible del &#8220;si fuéramos de otra manera, racionales&#8221;, sino en las instituciones, algo que sí está en nuestra mano modificar.</p>
<p>A lo que se ve, casi todo el mundo tiene una abuela tuneada. Nos podemos reír</p>
<p>fuente: <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/moralistas/economistas/abuelas/elpepuopi/20100604elpepiopi_4/Tes" target="_blank"><strong><span style="color: #ff0000;">EL PAÍS</span></strong></a></p>
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		<title>La passió d&#8217;un parlamentari europeu : Cohn-Bendit parla de la crisi econòmica grega i les seves conseqüències</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jun 2010 14:56:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
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		<description><![CDATA[A penes quatre frases-uns escassos fragments d&#8217;Eurípides, Isòcrates, Demòstenes i Polibi-ens donen a conèixer una virtut-també escassa-que els antics atenencs reclamaven com necessària per al sosteniment de la democràcia: la parrhesia. Mentre que la Isegoría era un dret-el dret a la igualtat en l&#8217;ús de la paraula-, la parrhesia era alguna cosa més: una virtut, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A penes quatre frases-uns escassos fragments d&#8217;Eurípides, Isòcrates, Demòstenes i Polibi-ens donen a conèixer una virtut-també escassa-que els antics atenencs reclamaven com necessària per al sosteniment de la democràcia: <strong><em>la parrhesia</em></strong>. Mentre que la<strong><em> Isegoría</em></strong> era un dret-el dret a la igualtat en l&#8217;ús de la paraula-, <strong><em>la parrhesia era alguna cosa més: una virtut, la virtut de atrevir-se a fer servir la paraula per dir la veritat. Quan la democràcia trontolla per manca de parrhesia a la mateixa ciutat en què va néixer, és moment de reflexionar sobre el sentit d&#8217;aquestes antigues veus.</em></strong></p>
<p>Fa uns dies, l&#8217;eurodiputat dels Verds Daniel Cohn-Bendit va parlar amb inusual parrhesia davant del Parlament Europeu: «És evident que durant quatre mesos hem estat marejant la perdiu. És evident que ens hem equivocat. És evident que, amb aquests titubejos, hem estat donant pàbul als mercats ia l&#8217;especulació. Si més no, els membres del Consell responsables haurien de dir-ho, haurien de dir &#8220;és culpa nostra&#8221;. La Sra Merkel, el Sr Sarkozy, no sé en realitat quin paper juguen &#8230; El que estem demanant al govern de Papandreou és una cosa gairebé impossible d&#8217;aconseguir. Jo li demano a Ecofin i als presidents dels governs que pensin si ells mateixos són capaços de fer en els seus països reformes com les que li estem demanant a Grècia. Quant de temps caldria per reformar el sistema de pensions a França? Quant de temps necessitaria Alemanya per arreglar les seves pensions? I li estem demanant a Papandreou que ho canviï tot en tres mesos! Estan sent Vostès totalment irracionals, i prova d&#8217;això és el que ara està passant a Grècia. No li estem donant a Papandreou ni a Grècia el temps necessari per trobar una solució consensuada. No hi ha a Grècia una identificació amb l&#8217;Estat. Hi ha tan sols el &#8220;cadascú a la seva&#8221;. I això és lamentable. La culpa és de tots: dècades de corrupció de la classe política a Grècia. No hauríem de tractar de convèncer amb pràctiques i no només amb decrets? El consens cal crear-lo! I ja veuran vostès el que passarà a Espanya quan comencin els problemes. Ja veuran a Portugal. Vull dir amb això que hem inspirar una actitud de responsabilitat, i no demanar l&#8217;impossible. Crec recordar que algú va dir fa temps &#8220;Vull que em tornin els meus diners!&#8221; I ara volem guanyar diners a costa dels grecs. Perquè d&#8217;això es tracta! A nosaltres ens presten al 1,5% o al 3% i nosaltres li prestem a Grècia al 3,5% o al 6%. Estem fent negoci a costa dels grecs i això és inadmissible! »</p>
<p> »D&#8217;altra banda, Europa també pot prendre iniciatives. Guy Verhostaff té raó quan parla d&#8217;un Fons Monetari Europeu, d&#8217;un fons d&#8217;inversió i solidaritat. Per dur a terme un préstec europeu caldria modificar els tractats. Doncs endavant, camarades, a modificar els tractats! ¡A la nostra mà està prendre iniciatives! Si el Consell és incapaç de fer-ho, fem-ho nosaltres, des d&#8217;aquest Parlament. Creiem d&#8217;una vegada un Fons Monetari Europeu que pugui posar fre a l&#8217;especulació. A més, li demano al Consell que li digui l&#8217;FMI que l&#8217;Oficina Internacional de l&#8217;Ocupació ha de prendre cartes en l&#8217;assumpte del que està passant a Grècia. ¡Es tracta de persones, no ha de decidir només el Diner! Són les institucions europees i internacionals de l&#8217;ocupació les que han de posar fre al deliri dels financers! »</p>
<p>»I finalment, hi ha també una altra manera d&#8217;ajudar als pressupostos de Grècia: prendre d&#8217;una vegada la iniciativa, com Unió Europea que som, de fomentar el desarmament a la regió. Una iniciativa política per al desarmament entre Grècia i Turquia. Una iniciativa política per que les forces armades turques es retirin del nord de Xipre. Si en el fons som uns hipòcrites! En els últims mesos, França l&#8217;ha venut sis fragates a Grècia per 2.500 milions d&#8217;euros. Helicòpters per 400 milions. Rafale de combat per 100 milions cada un. Els meus &#8220;espies&#8221; no han sabut dir-me si van ser 10, 20 o 30 &#8230; I Alemanya l&#8217;ha venut a Grècia altres 6 submarins per altres 1.000 milions. Més transparència! Si som uns absoluts hipòcrites! Els hi prestem diners perquè ens comprin armes! Si som de veritat responsables, garantim entre tots la integritat territorial de Grècia. Crec que aplicar aquests retalls és més eficaç que retallar sous de menys de mil euros. Jo li demano a la Comissió una mica de justícia. »</p>
<p>Tenen a veure vostès les cares de pòquer dels eurodiputats, les gorges empassant saliva, les mirades creuades, els tensos silencis, les covards copets que ressonen al final del discurs &#8230; Polítics i ciutadans, premeu aquí i assisteixin en viu a una lliçó de parrhesia.</p>
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		<title>Zapatero, el lobo y la factura de la crisis ( Antón Costas)</title>
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		<pubDate>Wed, 19 May 2010 15:19:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jokin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
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		<description><![CDATA[Se trata, ante todo, de buscar un reparto más equitativo de la factura de la crisis. Por un lado, repartiendo mejor y más eficientemente los recortes del gasto público. Por otro, aumentando la presión fiscal sobre grupos sociales y económicos que hasta ahora escapan a la fiscalidad
 
Una de las cuestiones que estaban pendientes en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><span style="color: #008080;"><a href="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/05/01-ElRoto.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1714" title="01-ElRoto" src="http://www.correo-ciudadano.net/wp-content/uploads/2010/05/01-ElRoto-300x208.jpg" alt="" width="300" height="208" /></a>Se trata, ante todo, de buscar un reparto más equitativo de la factura de la crisis. Por un lado, repartiendo mejor y más eficientemente los recortes del gasto público. Por otro, aumentando la presión fiscal sobre grupos sociales y económicos que hasta ahora escapan a la fiscalidad</span></em></strong></p>
<p><strong><em><span style="color: #008080;"> </span></em></strong></p>
<p>Una de las cuestiones que estaban pendientes en la agenda de la crisis era quién acabaría pagando la factura. Otra era cómo volver al crecimiento, sin el cual el pago de esa factura nos puede abocar a una economía de la miseria.</p>
<p>El martes se destapó esa agenda oculta: serán los funcionarios, empleados públicos, pensionistas y personas dependientes -de entre los grupos sociales-, los que tendrán que pagar el grueso de la factura. Por la dureza de alguna de las medidas -nunca antes se había hecho un recorte en los salarios nominales-, el anuncio ha significado un fuerte <em>shock</em> social.</p>
<p>La historia de <em>Pedro y el lobo,</em> ligeramente modificada, puede ayudarnos a comprender ese <em>shock.</em> Durante dos años el presidente del Gobierno se ha dedicado a jugar con la crisis diciendo que ya se veían los <em>brotes verdes,</em> y negando la amenaza del lobo. Cuando, finalmente, estas últimas semanas, se presentó en forma de especulación en los &#8220;mercados&#8221; de deuda, los españoles no lo esperaban. De ahí la sorpresa.</p>
<p>¿Quiénes son los que Zapatero y sus ministros llaman &#8220;especuladores&#8221;? Los que años anteriores han dejado dinero a la banca y a las empresas, y los que ahora prestan su dinero para financiar el déficit público con el cual pagamos una parte importante del gasto social, educativo o sanitario. Imaginen por un momento que lo dejasen de hacer, y que tuviésemos que recortar el gasto social en una cuantía igual al déficit, un 11% del PIB.</p>
<p>Es cierto, y hay que insistir en ello, que ese déficit público no fue la causa de la crisis, sino su consecuencia. Una consecuencia provocada básicamente por la dramática caída de ingresos fiscales y, en mucha menor medida, por el aumento de gastos que el rescate bancario, el mantenimiento de empleo y las prestaciones del paro han originado.</p>
<p>Pero, en cualquier caso, esa factura había que pagarla. La cuestión pendiente era saber sobre quién acabaría haciéndola recaer el Gobierno. Ahora ya lo sabemos.</p>
<p>¿Cuál será la eficacia y el impacto de esas medidas? Por un lado, habrá que ver los efectos en el presupuesto y en la economía. El riesgo es que un freno de la incipiente recuperación y el aumento del paro neutralicen parcialmente los recortes. Por otro, están los efectos sociales y políticos. Permítanme que aquí y ahora me pare en estos dos últimos.</p>
<p>Como ocurre con otras muchas cosas de la vida, lo relevante de las medidas no es su contenido, sino la percepción social que generen. En este sentido, parece evidente que la percepción social dominante es de injusticia en el reparto de la factura. No es sólo una cuestión moral. Afectará a la eficacia de esas medidas. Y, lo que quizá es más importante, puede bloquear reformas necesarias para salir bien parados de la crisis.</p>
<p>Además, existe la sensación de que han sido impuestas desde fuera. Esto daña la autoestima de una sociedad y de unos actores sociales que en el pasado fueron capaces de enfrentarse a peores situaciones y consiguieron salir con éxito de ellas.</p>
<p>Por otro lado, la forma en la que se han adoptado, casi con nocturnidad, no es sólo una cuestión estética. Ha dejado a los sindicatos con el trasero al aire y cuestionado su papel y eficacia en la interlocución social. El riesgo es que esa situación desairada les lleve a cruzar la línea roja que nunca habían cruzado desde diciembre de 1988 en que convocaron una huelga general que dejó a la economía sin dirección política, y a la política socialista sin rumbo.</p>
<p>A esa percepción de injusticia se suma la sensación de improvisación. La mayoría de ciudadanos estamos dispuestos a apretarnos el cinturón si confiamos en que ese esfuerzo es para mejorar. Tengo la convicción de que muchos funcionarios y trabajadores habían descontado ya hace meses una congelación salarial. Pero el Gobierno no se atrevió a proponerlo. Ahora dicta el recorte salarial y la austeridad. Pero la austeridad por la austeridad es una aberración. No se trata de reducir el déficit a costa de reducir el crecimiento, sino de reducir el déficit fomentando el crecimiento. Sin crecimiento los ingresos públicos no volverán. Y sin los ingresos el déficit no se puede reducir de forma sostenible sólo con tijeretazos a los gastos.</p>
<p>Hasta ahora, todas las políticas exitosas de estabilización que se han llevado a cabo en España han venido acompañadas de otras políticas orientadas a fomentar el crecimiento y el empleo. Se hizo así en 1959, en plena época autoritaria. Y, ya en democracia, con los Acuerdos de La Moncloa de 1977, o el plan a medio plazo para la estabilización y el crecimiento de 1983. Ese <em>mix</em> de estabilidad y crecimiento es el buen camino.</p>
<p>¿Y ahora qué? El presidente del Gobierno no puede pretender que una vez ha tomado la decisión &#8220;valiente&#8221; de salir a anunciar la mala nueva, a lo hecho pecho y a seguir como si no hubiese pasado nada.</p>
<p>Sin cuestionar la necesidad de pagar la factura de la crisis, es necesario lograr dos cosas. En primer lugar, un reparto más equitativo de la factura de la crisis. En segundo lugar, complementar las medidas de austeridad con medidas orientadas al crecimiento.</p>
<p>Se trata, ante todo, de buscar un reparto más equitativo de la factura de la crisis. Por un lado, repartiendo mejor y más eficientemente los recortes del gasto público. Por otro, aumentando la presión fiscal sobre grupos sociales y económicos que hasta ahora escapan a la fiscalidad. Así, es necesaria una política decidida de lucha contra el enorme fraude fiscal, una lucha contra la economía sumergida y una reforma del sistema tributario. Quizá no se logre, pero ese esfuerzo es indispensable para crear al menos la percepción de equidad en el reparto de la carga de la crisis.</p>
<p>En este sentido, las reuniones que se han abierto con agentes sociales y otras fuerzas políticas deberían conducir a elaborar un verdadero programa de estabilización, reforma y crecimiento a medio plazo para la economía española. Pero un programa así necesita un liderazgo político fuerte. Fuerte no en sentido autoritario, sino en el sentido de convincente y persuasivo, capaz de lograr la confianza de los ciudadanos.</p>
<p>El presidente Zapatero tiene también que sacar consecuencias políticas. Si la situación económica es realmente grave como dice, y sin duda lo es, no puede entonces pretender seguir como si nada hubiese pasado. Ha de optar por una de estas cuatro opciones. La primera, convocar elecciones. Eso permitiría un verdadero debate público sobre la situación económica y que los ciudadanos decidan. La segunda sería ceder el liderazgo político y de gobierno a otro miembro de su partido. Pero esta opción abocaría de hecho a la anterior. La tercera sería un gobierno de coalición con mayoría parlamentaria suficiente que permitiese gobernar la economía hasta el final de la legislatura. La cuarta sería una remodelación profunda del Gobierno con un ministro fuerte al frente de la economía. Pero Zapatero nunca ha querido un perfil así a su lado. Por eso, imagino, se fue Pedro Solbes.</p>
<p>Naturalmente le queda una quinta opción: no hacer nada. No descarto que sea la elegida.</p>
<p><strong><em>Antón Costas</em></strong><em> es catedrático de Política Económica de la UB.</em></p>
<p> fuente:<a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Zapatero/lobo/factura/crisis/elpepiopi/20100514elpepiopi_4/Tes" target="_blank"> <strong><span style="color: #ff0000;">EL PAÍS</span></strong></a></p>
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